La virtud plástica de la transparencia
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Instalación. Amador. Templo del cielo.
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Centro de Arte Contemporáneo. Málaga. C/ Alemania, s/n. Hasta el 22 de abril de 2007.
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La enorme
instalación concebida expresamente por Amador (Pollença, Mallorca, 1957) para el
espacio del fondo del CAC Málaga, tiene
una
clara intención simbólica, relacionada con las aspiraciones ideales del ser
humano, que se concretan en un lugar imaginario donde depositamos nuestros
deseos y añoranzas. Desde una perspectiva estrictamente artística, resulta de
gran interés la combinación de diversas técnicas y materiales, aunque tanto la
fotografía como el vídeo parecen complementar esa «virtud plástica de la
transparencia» de la que ha hablado el propio Amador al referirse a la resina de
poliéster, un material industrial con el que lleva trabajando varios años y que,
junto a la intermitente iluminación en diferentes colores del ámbito espacial
que ha concebido, permite crear una atmósfera de recogimiento, de silencio y
proclive a la meditación interior.
Precisamente es este segundo aspecto el que convendría subrayar desde un punto de vista simbólico, pues Amador enlaza con exquisita sensibilidad estética y sutil vinculación de diferentes estados de conciencia, la sentida emoción de la religiosidad popular, explicitada a través de imágenes de procesiones de Semana Santa en Andalucía, con un sentimiento religioso próximo a la experiencia mística, siendo aquí también donde su propuesta establece puentes de diálogo con Oriente. Sin embargo, el centro de su preocupación intelectual y artística sigue siendo Occidente, como lo revelan esas dos figuras escultóricas hechas de material sintético, erguidas como tótems solitarios en medio del espacio, y que hablan de la vocación social y ciudadana del hombre occidental, inextricablemente vinculado, quiéralo o no, a la polis.
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© Enrique Castaños Alés
Publicado originalmente en el diario Sur de Málaga el 13 de abril de 2007
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