Entre
Apolo y Medusa
Un
recorrido por veinticinco obras de Le Corbusier, el más polémico e influyente
arquitecto de la época contemporánea.

Arquitectura.
Le Corbusier.

Colegio
de Arquitectos de Málaga. Paseo de las Palmeras del Limonar, s/n. Hasta el 25
de septiembre de 1998.

Cuando el 27 de agosto
de 1965 unos bañistas recogen el cuerpo de Le Corbusier (seudónimo de Charles
Edouard Jeanneret, nacido en 1887 en La Chaux-de-Fonds, pequeña localidad
relojera de la Suiza francesa) en la playa de Cap Martin, cerca de Menton, hacía
ya bastante tiempo que ese viejo nadador solitario muerto de un ataque al corazón
mientras se sumergía en el Mediterráneo que tanto amaba, había entrado a
formar parte de la leyenda de la creación arquitectónica contemporánea. Sin
embargo, ningún otro artista de nuestro siglo, si exceptuamos a Picasso, llegó
a ser tan polémico en vida ni provocó tan enconadas y apasionadas
declaraciones a favor y en contra de sus propuestas, contándose entre quienes
alguna vez las rechazaron incluso varios de sus mejores amigos y más fervientes
admiradores. De igual modo, tampoco ha existido otro, salvo de nuevo el caso del
malagueño, más groseramente copiado e imitado, sirviendo en infinitas
ocasiones su concepción urbanística revolucionaria como burdo pretexto para
justificar todo tipo de agresiones y desmanes infringidos a la planificación de
la ciudad y al orden estético de los edificios que la conforman. Porque si un
objetivo está meridianamente claro en la obra proyectada y construida de Le
Corbusier, ése es, como justamente ha señalado Benevolo, que no se trata de
modificar la forma de los edificios en el marco de la ciudad tradicional, sino
de inventar una nueva ciudad, independiente de las limitaciones de la vieja
sociedad jerárquica y capaz de dar adecuada respuesta a las exigencias de
libertad e igualdad de la sociedad moderna.
La
exposición itinerante que ahora recala en Málaga, montada con un criterio al
unísono científico y didáctico, recoge a través de veinticinco arquitecturas
e intervenciones urbanas la proteica trayectoria de quien hizo de la
interpenetración del espacio interior y exterior y del contraste entre lo lleno y el vacío, entre la luz y la
oscuridad, habituales modos de expresión de su pensamiento dialéctico, sin
perder nunca de vista la relación del hombre con la naturaleza y caracterizándose,
sobre todo en la producción de sus últimos quince años, cuando parece
cerrarse, a modo de eterno retorno, el ciclo tan brillantemente iniciado en la
primera juventud, por un extraordinario sentido plástico de la forma arquitectónica.
De su abundantísima obra, cuyos principales modelos fueron Grecia, la Cartuja
de Ema en la Toscana, la casa encalada mediterránea y los enormes paquebotes
que surcaban el Atlántico, bastaría sólo escoger cuatro ejemplos para
situarlo definitivamente entre los más grandes: la Villa Savoye en Poissy
(1928-30), purísima aplicación de «los cinco puntos de una nueva arquitectura»,
la Unité d’Habitation en Marsella
(1947-1952), audaz «condensador social», la capilla de peregrinación de Ronchamp, cerca de Belfort (1950-55), metafórica respuesta a la «acústica
visual» de un paisaje ondulante, y el monasterio dominico de La Tourette en
Eveux (1957-60), síntesis del paradigma de «soledad y comunión» descubierto
en Ema. Quien visite la muestra debería observar atentamente al menos estas
cuatro obras imperecederas.

©Enrique
Castaños Alés
Publicado
originalmente en el diario Sur de Málaga el 12 de septiembre de 1998
