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La seriedad del juego del arte
Pintura, escultura y dibujo. Chema Lumbreras.
Galería Alfredo Viñas. Málaga. C/ José Denis Belgrano, 19. Hasta el 30 de junio de 2008.
En
su egregio libro Homo ludens, el historiador neerlandés Johan Huizinga
afirma que «el hombre juega como un niño, por gusto y recreo, por debajo del
nivel de la vida seria. Pero también puede jugar por encima de este nivel:
juegos de belleza y juegos sacros».
El lenguaje del cómic, el lenguaje del cine, la estructura de los cuentos de hadas, son los apoyos morfosintácticos de la pintura de Chema Lumbreras. Para ilustrar el esfuerzo de la tarea del artista, su dificultosa ascensión por la senda de la creación, se sirve del cuento de los tres cerditos y el lobo, alterándolo, convirtiendo a este último en objeto de burla de aquellos, que juguetean y se mofan de su denodada e ímproba subida. Las referencias a Louise Bourgeois están claras en Crisálida, mientras que en el díptico Bui doj, refleja con ironía el bombardeo de Bagdad durante la Guerra del Golfo. Con todo, la obra que puede considerarse un epítome de su actual reflexión es Ciento volando (Hokusai), en la que se vale de la ola que suele aparecer en los grabados del artista japonés Katsushika Hokusai en sus representaciones del monte Fuji, hacia 1826-33, para llevar a cabo una metáfora del difícil e inestable equilibrio del artista, azuzado por los vaivenes de la inspiración poética y empequeñecido por la inmensidad del desafío que tiene delante.
© Enrique Castaños Publicado originalmente en el diario Sur de Málaga el 20 de junio de 2008
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