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Contra la sociedad de consumo
Pintura y dibujo. Riiko Sakkinen.
Gacma. Málaga. C/ Fidias, 48-50. Hasta el 15 de julio de 2010.
A diferencia de las figuras más consagradas de
la pintura pop británica y sobre todo estadounidense, el artista finlandés Riiko
Sakkinen (Helsinki, 1976), establecido en España desde 2002, deja a un lado la
aparente neutralidad semántica e ideológica de las obras de aquellos autores y
se decanta por una crítica mordaz e irónica de la sociedad de consumo de las
sociedades del capitalismo tardío,
En estos dibujos y pinturas parecen gravitar las conocidas palabras de Roy Lichtenstein: «Fuera está el mundo; está allí. El arte pop tiende la mirada a ese mundo». También la iconografía de Sakkinen está enraizada en el medio ambiente urbano, con sus objetos de consumo y donde todo se ha convertido en mercancía que se compra y se vende, incluido el cuerpo. Otro aspecto que comparte el artista finlandés con el pop es la preocupación por la semiótica, por el paisaje sígnico que puebla nuestro mundo lleno de cosas pero en el fondo vacío. Sin embargo, se distancia de una completa neutralidad política o de una falta de compromiso, que también sería discutible en Warhol o en Wesselmann, y adopta una postura crítica frente a la estulticia y la alienación del consumismo. La nota determinante es la ironía, y para ello recurre a un lenguaje sin opacidad alguna, a representaciones codificadas previamente por los mass-media, donde la realidad se convierte en un paisaje de signos intercambiables, elementos de un gigantesco puzzle en el que hay que encajar las diferentes piezas. Un buen ejemplo de lo que decimos puede ser My favorite prostitutes in London, donde se aleja intencionadamente de las figuras pulcramente dibujadas y repintadas de Mel Ramos, es decir, convierte la figura más dependiente del dibujo de cómic, tipo Raymond Pettibon, pero aportándole esa nota de suave erotismo, con la que denuncia cierta hipocresía en la práctica del sexo por parte de personas biempensantes. Pero Sakkinen, ni mucho menos, se erige en juez de nadie, ni en un apóstol de valores esenciales: su crítica, no exenta de humorismo y mordacidad, nos resulta llevadera por su misma ironía y su mismo sentido de juego. Otro aspecto relevante de su trabajo es la alteración icónica, dejando entrever lecturas de la imagen por asociación sígnica o interferencias de escritura. Eso es lo que hace, por ejemplo, en My favorite genocides, donde el color rojo de la salsa de kétchup, con una forma globular de bocadillo de cómic, acompañado de esas palabras, nos remite inmediatamente a la sangre y a sus dramáticas orgías, pero que Sakkinen disfraza en ese envoltorio no hiriente ni desagradable. De otro lado, la pieza central de la muestra, un rótulo de neón en color naranja con la leyenda «Escribid a Papá Noel y pedid Libertad», es heredera del arte conceptual, salvo en su explícito contenido político, que también en este caso se acompaña de ironía en relación a quien se hace la petición.
© Enrique Castaños Publicado originalmente en el diario Sur de Málaga el 12 de junio de 2010
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